Familia sin nombre
Familia sin nombre Allí hubo degüello de gente indefensa, que desde luego se sometió sin resistencia de ningún género, pues no era posible que la hicieran sin armas ni elementos de guerra contra aquellas tropas vencedoras en San Eustaquio, que habían sembrado el terror por todas partes con sus horrores y crueldades, y que además se veían reforzadas por los voluntarios, que en número de más de seis mil hombres, mandados por un General, llegaban de San Andrés.
Esta parroquia fue teatro de actos vandálicos e inhumanos; devastaciones, destrucción, saqueo, incendio, robo, todos cuantos excesos son propios de una soldadesca furiosa que no respetaba ni edad ni sexo, se realizaron allí con tremendo delirio. Profanaron las iglesias, emplearon los vasos sagrados para los más odiosos usos, y ataron al cuello de sus caballos las vestiduras sacerdotales; y es preciso confesar, aunque produzca dolor el decirlo, que si bien los voluntarios tomaron mucha parte en estos crímenes, los jefes no detuvieron tampoco a los soldados, sino que, por el contrario, les dieron varias veces la orden de incendiar las casas de los notables de la población.