Familia sin nombre
Familia sin nombre —¡No… Clary… no…! ¡Piedad para mi hijo…! ¡Piedad para su memoria…! ¡No le nombréis!
Entonces los gritos y las amenazas empezaron con más violencia, y el gentÃo, que aumentaba sin cesar, se hallaba dominado por uno de esos irresistibles delirios que conducen a los más inicuos atentados.
El señor de Vaudreuil y Vicente Hodge procuraron socorrer a aquella vÃctima, y algunos de sus amigos, atraÃdos por la griterÃa, los ayudaron también; pero en vano intentaron arrancar de sus manos a Bridget y a Clary, que no se separaba de la anciana.
—¡Muera…! ¡Muera la mujer de Simón Morgaz! —vociferaban aquellos furiosos.
De repente, abriéndose paso por entre el gentÃo, un hombre apareció, y, amparando a Bridget contra los que se aprestaban a darle los primeros golpes:
—¡Madre mÃa! —exclamó con una voz que si bien potente, reflejaba una indescriptible ternura.
¡Era Juan Sin Nombre!
¡Era el hijo de Simón Morgaz!