Familia sin nombre
Familia sin nombre Después de la descarga de fusilería que estalló en el recinto de Frontenac, Juan, accidentado, casi muerto, cayó sin movimiento en los brazos de Lionel, pues había comprendido que su hermano acababa de morir por él. Los cuidados del pasante del Sr. Nick le hicieron por fin volver en sí, y puestos en marcha, atravesaron el San Lorenzo por encima del hielo, siguieron la orilla del Ontario y al amanecer se hallaron bastante lejos del fuerte.
Juan, con grandes amarguras en el alma y sin otro cuidado que el de morir o vengarse, resolvió marchar a la isla Navy, reunirse con los insurrectos; y batirse con los realistas a la desesperada, hasta conseguir la muerte, única cosa que podía librarle de tan azarosa y cruel vida.
Recorriendo los territorios limítrofes del lago adquirió la convicción de que los anglo-canadienses creían haber acabado con él. «Pues bien»; —se decía—; «apareceré otra vez a la cabeza de mis parciales y caeré como un relámpago sobre los soldados de Colborne; tal vez esa milagrosa aparición siembre el espanto en las filas enemigas, al par que dé aliento a los “Hijos de la Libertad”».