Familia sin nombre
Familia sin nombre El pobre proscrito quedó solo en el mundo, sin padre, sin madre, sin familia; llena el alma de virtudes heroicas; y en la frente el estigma de una infamia que no cometiera en vez del laurel de inmarcesible gloria… ¡Pobre mártir! ¡Pobre Juan!
¿Qué podía esperar, a qué ilusiones sonreír, por qué felicidad luchar; ni qué goces ambicionar sobre la haz de la tierra?
Sólo le restaba morir, y no tuvo que aguardar mucho tiempo.