Familia sin nombre
Familia sin nombre Se habían retirado los cuatro a Verchères, pueblo del condado del mismo nombre, situado en la orilla derecha del San Lorenzo. Esperaban que allí ninguna sospecha los denunciaría a la animadversión pública. Estos desgraciados vivieron entonces con los últimos recursos que les quedaban, pues aun cuando Simón Morgaz había recibido el precio de su traición por conducto de la casa Rip, se guardaba muy bien de sacar ese dinero delante de su mujer o de sus hijos. En su presencia protestaba siempre de su inocencia, maldecía la injusticia de los hombres que pesaba sobre su familia y sobre él, diciendo:
—Si yo hubiese sido traidor, ¿no tendría acaso sumas considerables a mi disposición? ¿Estaría reducido a esta excesiva escasez, esperando la miseria que nos amenaza?
Y Bridget, siempre creyendo en la inocencia de su marido, se alegraba sufriendo unas privaciones que hacían caer por tierra las acusaciones de que su esposo era objeto, y la pobre mujer se decía que las apariencias estaban en contra de él… que no le habían permitido explicarse… que era víctima de un horrible concurso de circunstancias… que un día llegaría en que se justificaría, puesto que era inocente, del crimen horroroso que se le imputaba.