Familia sin nombre
Familia sin nombre Durante la noche anterior una barca le habÃa llevado a la isla, en la que nadie hubo de conocerle. Después de ocultarse entre unas rocas enfrente de Chippewa, habÃa observado los preparativos del coronel, sin cuidarse para nada de los proyectiles que caÃan en el ribazo; y cerciorándose de que los sitiadores se disponÃan, para forzar el paso, acudió denodado a ocupar un sitio en medio de sus antiguos compañeros.
HabÃa observado los preparativos del coronel.
—¡Bien lo sabÃa yo! —exclamó Lionel.
Clary de Vaudreuil avanzó hasta ponerse junto al joven patriota, al mismo tiempo que Tomás Harcher y sus hijos le rodeaban.
El señor de Vaudreuil tendió su mano a Juan.
Éste no la tomó.
—¡Defensores de la isla de Navy, —dijo—; mi madre ha muerto a consecuencia de los insultos que le habéis hecho sufrir! ¡Yo sólo quedo de aquella familia consagrada al horror y al desprecio! ¡Someteos a la vergüenza de ver a un Morgaz combatir a vuestro lado, y vamos a morir por la independencia de la patria!
Estas palabras provocaron grandes aclamaciones, y todas las manos se tendieron hacia Juan; pero tampoco aceptó ninguna.
—¡Adiós Clary de Vaudreuil! —dijo.