Familia sin nombre
Familia sin nombre La infortunada familia vivía en Verchères con un nombre supuesto, en una profunda miseria material y moral, y no se sabe a qué excesos hubieran llegado los habitantes de la ciudad si hubieran tenido conocimiento de que Simón Morgaz se albergaba en ella.
En todo el Canadá, en las villas, así como en el más mísero villorrio, el nombre del traidor era la más infame de las calificaciones. Se le unía al de Judas, y más especialmente a los de Black y de Dionisio Vitré, sinónimos de traidores desde hacía mucho tiempo ya en el idioma franco-canadiense.
¡Sí! En 1759, ese Dionisio Vitré, un francés, había tenido la infamia de pilotar a la flota inglesa de Quebec, ayudando a arrancar esta capital a la Francia.
¡Sí! En 1797, ese Black, un inglés, había entregado a un proscrito que había confiado en su lealtad, el americano Ma-cLane, comprometido con los insurrectos canadienses, y este generoso patriota había sido ahorcado, y después le cortaron la cabeza y quemaron sus entrañas, arrancadas de su cadáver.
Y ahora, así como habían dicho Black y Vitré, se decía Simón Morgaz; tres nombres entregados a la execración pública.