Familia sin nombre
Familia sin nombre Dos meses después del juicio del 27 de Septiembre, el padre, la madre, Joann y Juan habían tenido que huir hasta los territorios del Ontario. Tuvieron que partir en seguida de Kingston, en donde los conocieron en la posada que les servía de albergue. Simón Morgaz tuvo que aprovechar las tinieblas de la noche para escapar; en vano Bridget y Juan quisieron defenderle, pues con mucho trabajo pudieron ellos mismos sustraerse a la ira de los habitantes, y Joann estuvo expuesto a perder la vida protegiendo la retirada de su madre y de su hermano.
Se reunieron los cuatro a algunas millas más allá de Kingston, en la orilla del lago, del que resolvieron seguir la margen septentrional para ir a los Estados Unidos, puesto que no hallaban un refugio ni aun en el Alto Canadá, en donde no habían penetrado todavía las ideas reformistas.
Y aún del otro lado de la frontera tenían que temer la misma acogida, porque allí se odiaba el nombre de Black, que había hecho traición a un ciudadano de la federación americana.
Más valía dirigirse a un país desconocido, vivir en medio de una tribu india, en donde el nombre de Simón Morgaz no hubiera llegado aún. Todo fue en vano; él, miserable era echado de todas partes. Lo conocían por doquiera, como si llevara en la frente algún signo infamante que le señalara a la vindicta universal.