Familia sin nombre
Familia sin nombre Se sabía, además, que su raza no estaba extinguida, y, en efecto, uno de sus innumerables primos, jefe de Pieles Rojas, reinaba en una de las tribus huronas, establecida al Norte del condado de Laprairie, al Oeste del distrito de Montreal.
No hay por qué admirarse si esta particularidad se encuentra todavía en el Canadá. Últimamente vivía en Quebec un honrado notario que, por su nacimiento, tenía el derecho de blandir el tomahawky de lanzar el grito de guerra a la cabeza de una partida de iroqueses. Felizmente el Sr. Nick no pertenecía a esta tribu de pérfidos indios que las más de las veces hicieron alianza con los opresores; si hubiera sido así, lo habría ocultado cuidadosamente. Pero no; pertenecía a la raza de aquellos hurones que fueron siempre amigos de los franco-canadienses, no teniendo, pues, que ruborizarse por su origen.
El joven Lionel estaba orgulloso de vivir al lado de su principal, retoño de los grandes jefes del Norte de América, y no esperaba más que una ocasión para celebrarlo en sus versos.