Familia sin nombre
Familia sin nombre El Sr. Nick era en el fondo un hombre excelente, muy apreciado por la seguridad de su juicio y el valor de sus consejos. Su amable fisonomía; su cara larga y casi siempre risueña; su cabeza adornada de un cabello muy rizado, negro en otro tiempo y blanco en el presente; sus ojos grises, llenos de alegría; su boca, que dejaba ver una magnífica dentadura; sus labios sonrientes, sus maneras afables, y, en fin, su constante buen humor, hacían de él una personalidad en extremo simpática.
Un detalle que es menester tener en cuenta: debajo del cutis bronceado y hasta rojizo del Sr. Nick, se adivinaba que la sangre india corría por sus venas.
Así era, en efecto, y el notario no lo ocultaba.
Descendía de los más antiguos pueblos del país, de aquellos que poseían el suelo antes de que los europeos hubiesen atravesado el Océano para conquistarlo. En aquella época, muchos casamientos se contrajeron entre la raza francesa y la indígena. Los Saint-Castin, los Enaud, los Nepisigny, los Entremont y otros formaron ramas nuevas, y hasta se hicieron soberanos de algunas tribus salvajes.
Así, pues, el notario, Nick era hurón por sus antepasados, es decir, que pertenecía a una de las cuatro grandes familias de la rama india; y aun cuando tenía derecho a llevar el nombre retumbante de Nicolás Sagamore, se le llamaba más frecuentemente Nick. Se contentaba con éste, y no valía menos por ello.