Familia sin nombre
Familia sin nombre —Asà es, en efecto, caballero; si se dejara prender, serÃa una gran pérdida para el partido franco-canadiense.
—Los hombres de acción no faltan, señor Nick; uno más o menos…
—No importa, contestó el notario. Ha oÃdo decir, que serÃa una desgracia; pero como no me ocupo nunca de polÃtica, ni Lionel tampoco, más vale no hablar de ello.
—Hemos sido interrumpidos en el momento en que vuestro joven pasante se entregaba a su inspiración poética.
—Inspiración que habÃa acabado, supongo…
—No, señor, —respondió Lionel, dando las gracias con una sonrisa a su benévola auditor.
—¡Cómo!, ¿tienes aliento todavÃa? —exclamó el notario—. He aquà un fuego fatuo que ha sido ya silfo, djinn, trasgo, espectro, alma luminosa, espejismo, relámpago, bólido, rayo, pabellón, fuego de marea, chispa amorosa, y no es bastante. En verdad que me estoy preguntando lo que puede ser todavÃa.
—Tengo también gran curiosidad por saberlo, —replicó el viajero.
—En ese caso, prosigue, Lionel, prosigue, hijo mÃo, y concluye de una vez, si es que esta nomenclatura tiene fin.