Familia sin nombre
Familia sin nombre —Lo harÃa con mil amores, —contestó Rip—, si no tuviésemos que volver en seguida a Montreal, en donde tengo que recoger noticias e instrucciones.
Después, volviéndose al desconocido:
—¿El señor os acompaña?
—Hasta Laval… —respondió éste.
—Adonde tengo prisa de llegar, —añadió el notario—. Hasta la vista, Sr. Rip, y si no me es posible desearos buena suerte en cuanto a la captura de Juan Sin Nombre, cosa que apesadumbrarÃa demasiado a los patriotas, por lo menos os deseo muy buenos dÃas.
—Y yo feliz viaje, Sr. Nick.
Los caballos partieron al trote, y Rip, con sus compañeros, desaparecieron en un recodo del camino.
Algunos instantes después, el notario decÃa al joven, que se habÃa recostado de nuevo en su rincón:
—¡SÃ! Es menester esperar que Juan Sin Nombre no se dejará prender. Hace mucho tiempo que se le busca…
—¡Ya pueden buscarle! —exclamó Lionel—; este bribón de Rip perderá en ello su fama de hábil polizonte.
—¡Chitón, Lionel, esto no nos importa!
—Ese Juan Sin Nombre está acostumbrado, por lo visto, a despistar a la policÃa, —dijo el joven viajero.