Keraban el testarudo
Keraban el testarudo —En Choppa —respondió Van Mitten.
Y en verdad que no veÃa sin alguna inquietud aproximarse el momento en que debÃa tratarse de aquella delicada cuestión.
Algunos instantes después los viajeros descendÃan por el camino, cuya pendiente costea las orillas del Ayaristán.
Por última vez Kerabán se volvió para mostrar los puños a los cosacos que le habÃan obligado a meterse, ¡él!, en un vagón del ferrocarril; y en una curva de la costa perdió de vista a la frontera del Imperio moscovita.