La casa de vapor

La casa de vapor

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era tiempo de dejar a aquellos singulares devotos y ponerse en disposición de entrar en el Kailas, que es el paraíso de Brahma.

Subimos, pues, por la orilla del Falgú y nos retiramos a nuestro campamento.

El almuerzo nos reunió alrededor de la mesa, y el resto del día, que fue muy caluroso, transcurrió sin incidentes. Al anochecer, el capitán Hod salió a recorrer la llanura inmediata y trajo alguna caza menor. Entretanto, Storr, Kaluth y Gumí hicieron provisión de agua y combustible, y cargaron el fogón, porque íbamos a marchar al amanecer.

A las nueve de la noche todos nos habíamos retirado a nuestros respectivos cuartos. Preparábase una noche muy tranquila pero muy oscura; espesas nubes ocultaban las estrellas y hacían pesada la atmósfera; el calor no había perdido nada de su intensidad, a pesar de haberse puesto el sol.

Costome algún trabajo dormirme, tan sofocante era la temperatura. Por mi ventana, que había dejado abierta, penetraba un aire ardiente que no parecía muy propio para la respiración.

A las doce de la noche no había podido descansar un solo instante. Quería dormir tres o cuatro horas por lo menos antes de marchar, pero como no es posible encadenar el sueño, este huía de mí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker