La casa de vapor
La casa de vapor Estimado amigo Maucler —me dijo el ingeniero Banks—, ¿qué me cuenta usted de su viaje? ¿No dice usted nada? No parece sino que está todavÃa en ParÃs. ¿Qué le parece la India?
—¡La India! —respondà yo—. Para hablar con exactitud, serÃa preciso haberla visto.
—Bueno —dijo el ingeniero—, ¿pues no acaba usted de atravesar la penÃnsula desde Bombay a Calcuta? Pues a no ser ciego…
—No estoy ciego, mi querido Banks, pero durante la travesÃa he venido cegado.
—¡Cegado!