La casa de vapor
La casa de vapor —Para que usted, capitán, pueda ir en sesenta horas de Calcuta a Bombay cuando tiene prisa.
—Yo jamás tengo prisa.
—Pues bien, entonces tome usted el camino carretero del Great Trunk —dijo el ingeniero—, y vaya usted a pie.
—Eso es lo que pienso hacer.
—¿Y cuándo?
—Cuando el coronel consienta en seguirme en un paseo de ochocientas a novecientas millas por la penÃnsula.
El coronel se contentó con sonreÃrse y volvió a caer en una de sus largas meditaciones, de las cuales apenas podÃan sacarle sus mejores amigos, entre otros el ingeniero Banks y el capitán Hod.
Yo habÃa llegado hacÃa un mes a la India, y por haber tomado el tren de la CompañÃa Peninsular India, cuyo ferrocarril une a Bombay con Calcuta pasando por Allahabad, no conocÃa absolutamente nada de la penÃnsula.
Pero mi intención era recorrer primero su parte septentrional al otro lado del Ganges, visitar sus grandes ciudades, estudiar sus principales monumentos, dedicando a esa exploración todo el tiempo necesario para que fuese completa.