La casa de vapor
La casa de vapor —En los Sunderbunds —continuó— están como en su casa. Allà reinan como señores, y desgraciado del que intente disputarles el territorio. En las Nilgherias vagan en bandadas como los gatos monteses. Ustedes comprenden desde luego por qué estos felinos maléficos están solicitados en todos los mercados de Europa y forman el orgullo de los coleccionistas. ¿Cuál es la mayor atracción de las casas de fieras públicas o particulares? El tigre. ¿Cuándo se teme por la vida del domador? Cuando entra en la jaula del tigre. ¿Cuál es el animal que los rajás pagan a peso de oro para ornamento de sus reales jardines? El tigre. ¿Cuál se cotiza con prima en las bolsas de animales establecidas en Londres, Amberes y Hamburgo? El tigre. ¿En qué cacerÃas son probados los cazadores indios oficiales del ejército real o del ejército indÃgena? En las del tigre. ¿Saben ustedes, señores, qué placer ofrecen a sus huéspedes los soberanos de la India independiente? Mandan llevar un tigre real en una jaula que se coloca en medio de una vasta llanura. El rajá, sus convidados oficiales y guardias van armados de lanzas, de revólveres y de carabinas, y en su mayor parte montados en valerosos solÃpedos…
—¡SolÃpedos!