La casa de vapor
La casa de vapor Aquella mañana nos visitaron algunos montañeses. Habían oído decir que en la región del Himalaya había aparecido una pagoda milagrosa y su viva curiosidad les conducía a la «Casa de Vapor».
Los habitantes de la frontera tibetana son tipos hermosos, de virtudes guerreras, de lealtad a toda prueba, que practican ampliamente la hospitalidad y física y moralmente son muy superiores a los indios de las llanuras.
Si la pretendida pagoda les maravilló, el Gigante de Acero les impresionó hasta el punto de dar señales de adoración. Sin embargo, estaba detenido: ¿qué hubieran dicho si lo hubiesen visto subir con paso seguro las ásperas cuestas de sus montañas, vomitando humo y llamas?