La casa de vapor
La casa de vapor Evidentemente aquella era su idea fija.
Llegó el dos de septiembre, víspera de nuestra partida.
Aquel día por la mañana, Gumí entró a anunciarnos la visita del proveedor.
En efecto, Mathias Van Guitt, acompañado de Kalagani, llegó a la «Casa de Vapor». Sin duda, en el momento de la partida quería despedirse de nosotros según todas las reglas de la etiqueta.
El coronel Munro le recibió cordialmente. Mathias Van Guitt pronunció un discurso con una serie de ademanes y salpicado de su fraseología habitual; pero me pareció que sus cumplidos ocultaban alguna segunda intención que no se atrevía a formular.
Banks fue quien precisamente tocó la cuestión palpitante, preguntándole si había tenido la fortuna de renovar sus búfalos.