La casa de vapor
La casa de vapor —Sin duda —respondió Banks—; pero al otro lado de la garganta de Sirgur el paÃs es muy accidentado. ¿No podrÃamos pasar los Vindya tomando la dirección del Bhopal?
—Ahà hay ciudades en gran número —respondió Kalagani—, y será difÃcil evitarlas, además de que en ese territorio se manifestaron particularmente los cipayos en la guerra de la Independencia.
Me sorprendió un poco esta calificación de guerra de la Independencia, que Kalagani daba a la rebelión de mil ochocientos cincuenta y siete, pero hay que tener presente que era un indio y no un inglés el que hablaba. Por lo demás, no parecÃa que Kalagani hubiera tomado parte en la insurrección, o a lo menos no habÃa dicho jamás una palabra que pudiera hacerlo creer.
—Está bien —dijo Banks—, dejaremos hacia el oeste las ciudades de Bhopal, y si está usted seguro de que por la garganta de Sirgur podemos llegar a un camino practicable…
—Es un camino que yo he recorrido muchas veces —dijo Kalagani—, y que después de dar vuelta al lago Puturia va a terminar a cuarenta millas de allÃ, en el ferrocarril de Bombay a Allahabad, cerca de Yubbulpore.
—En efecto —respondió Banks, que seguÃa en el mapa las indicaciones del indio—. ¿Y desde allÃ?
—El camino real se dirige hacia el suroeste, paralelo, por decirlo asÃ, a la vÃa férrea hasta Bombay.