La casa de vapor
La casa de vapor —Porque si el nabab se ha presentado de nuevo, como se dice, en la presidencia de Bombay, como las investigaciones que se han hecho no han podido descubrir su retiro, es muy probable que haya atravesado de nuevo la frontera indo-china.
Esta respuesta parecÃa demostrar que Kalagani ignoraba lo que habÃa pasado en la región de los montes Satpura, y que en el mes de mayo último Nana Sahib habÃa sido muerto por los soldados del ejército real, en el pal de Tandit.
—Veo, Kalagani —dijo entonces Banks—, que las noticias que corren por la India apenas llegan hasta los bosques del Himalaya.
El indio nos miró fijamente sin responder, como si no comprendiera lo que decÃamos.
—Sà —añadió Banks—, y lo digo porque parece que usted ignora que Nana Sahib ha muerto.
—¡Nana Sahib ha muerto! —exclamó Kalagani.
—Sin duda —respondió Banks—; el Gobierno es el que ha dado la noticia, detallando las circunstancias en que le mataron.
—¡Le mataron! —dijo Kalagani sacudiendo la cabeza—. ¿Dónde mataron a Nana Sahib?
—En el pal de Tandit, en los montes Satpura.
—¿Y cuándo?
—Hace cerca de cuatro meses —contestó el ingeniero—; el veinticinco de mayo último.