La casa de vapor
La casa de vapor Un cuarto de hora después, los indios nos abandonaron y se lanzaron en seguimiento de la primera banda. Seguirles hubiera sido producir una catástrofe sin provecho para el coronel Munro. Sin embargo, todos Ãbamos a lanzarnos detrás de ellos, cuando Banks gritó:
—¡Ni un paso más!
Todos le obedecimos.
En suma, era sin duda al coronel Munro, a él solo, a quien querÃan prender los indios llevados por Kalagani. ¿Cuáles eran las intenciones de aquel traidor? Evidentemente no procedÃa por su propia cuenta; pero, entonces, ¿a quién obedecÃa? El nombre de Nana Sahib se presentó a mi mente.
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Aquà concluye el manuscrito redactado por Maucler. El joven francés no pudo presenciar los acontecimientos que iban a precipitar el desenlace de este drama; pero posteriormente fueron conocidos y se formó de ellos una relación que completa la del viaje a través de la India septentrional.