La casa de vapor
La casa de vapor Solo a las cinco de la tarde la tropa de los dacoits abandonó la carretera para tomar una senda que se abría a la izquierda. Si, pues, el coronel Munro había podido conservar alguna esperanza mientras seguían el camino real, comprendió entonces que no podía tener esperanza más que en Dios.
Un cuarto de hora después, Kalagani y los suyos atravesaban un estrecho desfiladero que formaba el límite extremo del valle del Nerbudda hacia la parte más agreste del Bundelkund.
Aquel sitio estaba situado a 350 kilómetros del pal de Tandit, al este de aquellos montes Satpura, que pueden considerarse como la prolongación occidental de los Vindya.
Allí, sobre uno de los últimos contrafuertes, se levantaba la antigua fortaleza de Ripore, abandonada desde largo tiempo, porque no podía ser aprovisionada cuando los desfiladeros del oeste estaban ocupados por el enemigo.
Aquella fortaleza, situada en uno de los últimos cerros de la cordillera, dominaba una ancha excavación de la garganta en medio de los cerros inmediatos. No podía llegarse a ella sino por un estrecho sendero tortuosamente abierto en la roca, sendero apenas practicable para la gente de a pie.