La casa de vapor
La casa de vapor Allí se instaló con algunos indios adictos a su persona, reforzados en breve por una banda de dacoits, dignos de servir a las órdenes de tal jefe. Allí esperó durante cuatro meses.
Pero ¿qué esperaba? Que Kalagani hubiese cumplido su misión y le avisara la próxima llegada del coronel Munro a aquella parte de los Vindya, donde caería en su poder.
Sin embargo, tenía un temor, y era que la noticia de su muerte, esparcida por toda la península, llegara a oídos de Kalagani, que este la creyera, y abandonase su obra de traición y la compañía del coronel Munro.
Por eso envió por los caminos del Bundelkund a aquel Nassim, que uniéndose a la caravana de los banjaris, encontró el tren de la «Casa de Vapor» en el camino de Scindia, se puso en comunicación con Kalagani y le dio noticias del verdadero estado de cosas.
Esto hecho, Nassim, sin perder un momento, volvió a la fortaleza de Ripore e informó a Nana Sahib de todo lo que había pasado desde el día en que Kalagani había salido de Bhopal. El coronel Munro y sus compañeros se adelantaban a cortas jornadas hacia los Vindya, Kalagani les guiaba y la gente del nabab debía esperarles en los alrededores del lago Puturia.
Todo salía, pues, a medida de los deseos del nabab, y no debía renunciar a su venganza.