La caza del meteoro
La caza del meteoro Mrs. Hudelson y Jenny experimentaban mucha inquietud al notar esa efervescencia; en vano se esforzaba Loo por tranquilizar a su madre, y Francis Gordon a su prometida; no podÃa negarse que ambos rivales se remontaban más y más sufriendo la influencia de esas detestables excitaciones. Se referÃan las frases, falsas o verdaderas, escapadas a Mr. Dean Forsyth; las palabras, verdaderas o falsas, pronunciadas por el doctor Hudelson, y de dÃa en dÃa, de hora en hora la situación se hacÃa más grave.
En esas circunstancias fue cuando se produjo una explosión que resonó en todo el mundo.
Tratábase sencillamente de una nueva del más singular carácter, que el telégrafo y el teléfono extendieron con su rapidez vertiginosa a través de todas las repúblicas y reinos del Antiguo y del Nuevo Mundo.
Dicha información no procedÃa de la torrecilla del doctor Hudelson, ni de la torre de Mr. Forsyth, ni del observatorio de Pittsburg, ni del de Boston, como tampoco del de Cincinnati. Aquella vez fue el observatorio de ParÃs quien revolucionó al Universo civilizado comunicando a la Prensa, el 2 de mayo, una nota concebida en los siguientes términos;