La caza del meteoro
La caza del meteoro Tal era la nota que se dio a conocer al mundo.
Acerca del efecto que semejante noticia producirÃa, es más fácil de imaginar que de describir. ¡Un globo de oro, una masa de precioso metal, cuyo valor no podÃa ser sino de muchos millares de millones, circulaba en torno a la Tierra! ¡Qué de ensueños no iba a hacer brotar un acontecimiento tan sensacional! ¡Qué de codicias no iba a despertar en todo el Universo y más particularmente en aquella ciudad de Whaston, a quien correspondÃa el honor del descubrimiento, y más particularmente todavÃa en los corazones de sus dos ciudadanos, inmortales ya, que tenÃan por nombre Dean Forsyth y Sydney Hudelson.