La caza del meteoro

La caza del meteoro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

En tal momento, tan pálido estaba Mr. Dean Forsyth y con tantos esfuerzos respiraba, que «Omicron», creyendo a su amo enfermo, se precipitó en su socorro. Pero éste le apartó con un gesto y, con el paso incierto de un borracho, refugióse en su gabinete de trabajo, en donde se encerró bajo doble vuelta de llave.

Desde entonces no se había vuelto a ver a Mr. Dean Forsyth; durante más de treinta horas había permanecido sin comer ni beber. Una sola vez había logrado Francis forzar la puerta, permaneciendo en su umbral al observar el deplorable estado en que se encontraba su tío.

—¿Qué me quieres? —había dicho Mr. Dean Forsyth.

—Pero, tío —había dicho Francis— hace ya veinticuatro horas que está usted encerrado... ¡Permítanos, cuando menos, que le traigamos de comer!

—No necesito nada —había respondido Mr. Dean Forsyth—, si no es silencio y tranquilidad, y te suplico, como un verdadero favor, que no turbes mi soledad.

Ante semejante respuesta, formulada con invencible firmeza, y al propio tiempo con una suavidad a la que no estaba acostumbrado Francis, no había tenido este último valor para resistir. Habría sido, por lo demás, bastante difícil lo contrario, ya que con aquellas últimas palabras el astrónomo había vuelto a encerrarse y Francis se había retirado sin saber nada.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker