La caza del meteoro
La caza del meteoro Que aun cuando se hallase fundado ese pretendido derecho de propiedad podría dar lugar en realidad a insuperables dificultades;
Visto, en fin, que la instancia recae sobre un hecho hipotético que puede no realizarse;
Que el meteoro puede, por otra parte, caer en él seno de los mares, que cubren las tres cuartas partes de la superficie del globo terrestre;
Que en uno y otro caso no habría lugar a discutir por ausencia de materia en litigio;
Por estos motivos,
Dilata el sentenciar hasta después de la caída efectiva y debidamente comprobada del bólido en cuestión.
—Punto —terminó Mr. Proth, que se alzó al propio tiempo de su silla.
La audiencia estaba terminada.
El auditorio había quedado bajo la impresión de los acertados considerandos de Mr. Proth. No era imposible, en efecto, que el bólido cayese en el fondo de los mares. Por otra parte, ¿a qué «dificultades insuperables» se refería el juez?
Todo esto hacía reflexionar, y la reflexión devuelve de ordinario la calma y la tranquilidad a los espíritus excitados.