La caza del meteoro
La caza del meteoro Corrieron a adquirir informaciones. La noticia era rigurosamente exacta; hasta se designaban ya los miembros de la futura Conferencia que se reuniría en Washington. Los gobiernos, no obstante, apremiados por las circunstancias, habían decidido que, sin esperar a los delegados, se celebrarían en Washington reuniones preparatorias entre los diversos diplomáticos acreditados cerca del Gobierno americano. Los delegados extraordinarios llegarían después.
Todas las naciones del mundo habían designado sus delegados, desde Rusia y China, representadas, respectivamente por Monsieur Iván Saratoff y por su excelencia Li-Mao-Tchi, hasta las repúblicas de San Marino y de Andorra, cuyos intereses defendían los señores Beveragi y Ramontcho, respectivamente.
La primera reunión preparatoria tuvo efecto el 25 de mayo, en Washington.
Dio principio por arreglar ne varietur la cuestión Forsyth-Hudelson, lo que no exigió más que cinco minutos. En vano insistieron esos señores para que se les oyera; se les despidió como a intrusos.
Puede calcularse su ira cuando regresaron a Washington. Pero la verdad nos obliga a decir que sus recriminaciones quedaron sin eco; en toda la prensa, que durante largo tiempo les había cubierto de flores, no se encontró un solo periódico que tomara su defensa.