La caza del meteoro
La caza del meteoro El cambio consiste única y exclusivamente en que desde él día 5 de julio ha cesado de manifestarse la fuerza que solicitaba al bólido.
A partir de ese día, no ha vuelto a notarse la menor desviación de la órbita, y él bólido sólo se ha aproximado a la Tierra en la medida estricta que le está impuesta por las condiciones en que se mueve.
Se halla hoy distante de nosotros aproximadamente unos cincuenta kilómetros.
Si la influencia que obraba sobre el bólido hubiese desaparecido algunos días antes, habría éste podido, en virtud de la fuerza centrífuga, alejarse de nuestro planeta una distancia muy cercana de su distancia primitiva.
En lo sucesivo ya no ocurrirá así. La velocidad del meteoro, reducida por él frotamiento con las capas más densas de la atmósfera, sólo es suficiente para mantenerlo en su trayectoria actual.
Mantendríase, por lo tanto, eternamente en ella, si la causa a que se debe su disminución, es decir, la disminución de aire, fuese suprimida, Pero siendo, como es, otra causa permanente, puede considerarse como cierto que el bólido caerá.
Hay más. Siendo la resistencia del aire un fenómeno perfectamente estudiado y conocido, es posible trazar desde ahora la curva de caída del meteoro.