La caza del meteoro
La caza del meteoro Tal vez los semáforos habrían podido dar nuevas noticias del bólido, por medio de señales que hubieran podido percibirse a simple vista cuando el cielo estaba despejado.
Los semáforos permanecieron mudos y el de Halifax no fue más locuaz cuando el vapor se encontró en frente de ese gran puerto de la Nueva Escocia.
Innumerables eran los enfermos, entre los cuales, a pesar de los cuidados de Jenny y de Francis, continuaban haciéndose notar Mr. Dean Forsyth y el doctor Hudelson.
El cabo Confort fue avistado en la mañana del 7 de agosto.
La tierra groenlandesa termina un poco más hacia el Este, en el cabo Fareweü, contra el que van a estrellarse las olas del océano Atlántico septentrional; y a estrellarse con una furia bien conocida de los valientes pescadores del banco de Terranova y de la Islandia.
Por fortuna, no se trataba, en manera alguna, de remontar la costa Este de la Groenlandia.
Esta costa es inabordable; no ofreciendo ningún puerto de refugio.
No faltan, por el contrario, los abrigos en el estrecho de Davis, en el que puede encontrarse fácilmente un refugio, y la navegación se efectúa en condiciones favorables, excepto cuando soplan directamente los vientos del Sur.