La caza del meteoro
La caza del meteoro Y por poco que estalle al caer, lo que sucede con frecuencia, la ciudad entera será bombardeada, hasta incendiada, si los proyectiles son incandescentes... ¡Sálvese, pues, quien pueda...! Pero también, ¿por qué los señores Forsyth y Hudelson no se estuvieron tranquilamente en la planta baja de su casa, en vez de espiar a los meteoros? Ellos son los que les han provocado con su indiscreción y atraÃdo con sus intrigas... En realidad, nosotros preguntamos a todos nuestros lectores: ¿para qué sirven los astrónomos, astrólogos, meteorólogos y otros bichos terminados en logo? ¿Qué beneficio ha resultado nunca de sus trabajos...? En lo que a nosotros concierne, persistimos más que nunca en nuestras bien conocidas convicciones, tan bien expresadas por esta frase sublime, debida al genio de un francés, el ilustre Brillat-Savarin: «El descubrimiento de un plato nuevo hace más en pro de la felicidad humana que el descubrimiento de una estrella.» ¡En qué poca estima, pues, habrÃa tenido Brillat-Savarin a los dos malhechores que no han temido atraer sobre su paÃs los peores cataclismos por el placer de descubrir un simple bólido!