La estrella del sur
La estrella del sur 
El tubo y el horno estaban además rodeados por una espesa capa de tierra refractaria, destinada a conservar la mayor cantidad de calor, y no enfriarse sino muy lentamente, cuando llegase la ocasión.
El conjunto semejaba bastante una colmena o una choza de esquimales.
Matakit estaba ya en estado de prestar algunos servicios a su amo. HabÃa seguido todos los preparativos del experimento con una atención extrema, y cuando supo que se trataba de proceder a la fabricación de un diamante, no se mostró el menos ardiente en coadyuvar al éxito de la empresa.
Aprendió pronto a alimentar el fuego, y pudo confiársele el cuidado de entretenerle.
Con dificultad podrá nadie imaginarse cuán largas y difÃciles de establecer fueron estas disposiciones tan poco complicadas. En ParÃs, en un gran laboratorio, el experimento hubiera estado en marcha a las dos horas de haber sido concebido, y no fueron precisas a Cyprien Méré menos de tres semanas, en medio de este paÃs semisalvaje, para realizar imperfectamente su concepción, y eso que las circunstancias le ayudaron grandemente, encontrando, no sólo el viejo cañón, sino también el carbón que era necesario. En efecto, este combustible era tan raro en Kimberley que fue preciso, para procurarse una tonelada, dirigirse a tres negociantes a la vez.