La estrella del sur

La estrella del sur

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La opinión de éstos estaba dividida respecto al partido que era preciso tomar. Annibal Pantalacci quería que se cediera al instante, para no enemistarse con el jefe betchuana. James Hilton y Cyprien Méré, reconociendo lo que de bueno tenía este sistema, temían, al mostrarse demasiados conciliadores, excitar la arrogancia de Lopepe, y tal vez, si llevaba más lejos sus pretensiones, hacer inevitable un encuentro.

En un rápido consejo tenido a media voz, se convino en entregar los botones al jefe betchuana, pero reclamar las plumas.

James Hilton se apresuró a manifestárselo por medio de gestos y con ayuda de algunas palabras cafres.

Lopepe adoptó al principio un aire diplomático, y pareció vacilar; pero el cañón de los rifles europeos, que veía brillar en la sombra, le decidió bien pronto, y devolvió las plumas.

A partir de este momento, Lopepe, hombre muy inteligente, se mostró más tratable. Ofreció a los tres europeos, a Bardik y a Li un polvo de su inmensa tabaquera, y se sentó en el vivac. Un vaso de brandy, ofrecido por el napolitano acabó por ponerle de buen humor, y cuando se levantó, después de una sesión de hora y media, que se pasó por una y otra parte en un silencio casi completo, invitó a la caravana a devolverle la visita, en su kraal al siguiente día.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker