La estrella del sur
La estrella del sur Los tres caballeros se pusieron solos en camino. El jefe betchuana les aguardaba a la entrada de su kraal, rodeado de todos sus guerreros. Detrás de ellos, en segundo término, las mujeres y los niños se habÃan agrupado con curiosidad para ver a los extranjeros. En cambio, algunas de estas negras amas de casa afectaban indiferencia. Sentadas a la puerta de sus cabañas semiesféricas, no descuidaban sus ocupaciones. Dos o tres hacÃan redes con largas hierbas textiles, que retorcÃan en forma de cuerda.
El aspecto general era miserable, aunque las chozas estuviesen bien construidas. La de Lopepe, más vasta que las demás, tapizadas interiormente de esterillas de paja, se elevaba próximamente en el centro del kraal.
El jefe hizo entrar a sus huéspedes, les designó tres escabeles y se sentó a su vez delante de ellos, mientras su guardia de honor formaba en cÃrculo detrás de él.
