La estrella del sur
La estrella del sur lo que significaba: H. Li, de Cantón, hacia El Cabo.
Este chino era limpio hasta el extremo, no fumaba, no bebía nada más que agua, y aprovechaba todas las paradas para afeitarse la cabeza con el mayor cuidado.
Cyprien no pudo saber más, y renunció a ocuparse de este problema viviente.
A todo esto, los días iban pasando, y las millas se sucedían a las millas. A veces los caballos marchaban de prisa; otras, por el contrario, parecía imposible hacerles apretar el paso. Pero poco a poco acortóse la distancia, y cierto hermoso día, el vagón diligencia llegó a Hopetown. Una etapa después a Kimberley, y por último, unas casas de madera se dibujaron en el horizonte.
Era New Rush.
Allí el campo de mineros no difería de lo que son en todos los países recientemente abiertos a la civilización, esas villas provisionales que surgen de la tierra como por encanto.

Casas de madera, en su mayor parte muy pequeñas, y semejantes a las chozas de los camineros de Europa, algunas tiendas, una docena de cafés o cantinas, una sala de billar, una Alhambra o salón de baile, Stores o almacenes generales de artículos de primera necesidad: he aquí lo que saltaba a la vista desde luego.