La estrella del sur
La estrella del sur Seis días después de su vuelta a Transvaal, se ocupaba en esta determinación con la precisión que empleaba en todos sus actos. Hada ya una hora que colocaba jalones y determinaba puntos de referencia, sobre un plano detallado que se había procurado en Kimberley y, cosa singular, siempre hallaba en sus cálculos una causa de error o por lo menos de desacuerdo en aquel plano. Por fin, no le fue ya posible negarse a la evidencia: el plano estaba equivocadamente orientado; las longitudes y latitudes eran falsas.

Cyprien acababa de servirse, al medio día en punto de un excelente cronómetro arreglado en el Observatorio de París, para determinar la longitud de su brújula y de su compás de declinación, no podía vacilar en asegurar que la carta en que registraba sus resultados era totalmente errónea, a causa de una importante falta de orientación.
En efecto, el Norte de esta carta, indicado, según el plan británico, por una flecha en aspa, se hallaba al Norte-Nordeste, o le faltaba muy poco. Por consecuencia, todas las indicaciones de la carta estaban necesariamente afectadas a un error proporcional.