La estrella del sur
La estrella del sur —¿Mi reclamación es justa? —indicó mister Watkins.
—Absolutamente justa —convino el ingeniero.
Entonces os agradeceré que reconozcáis por escrito mi derecho, para el caso de que podamos recuperar de ese bribón el diamante que tan impudentemente ha robado.
Cyprien tomó una hoja de papel blanco y escribió:
Reconozco que el diamante encontrado en mi claim por un cafre a mi servicio es, según los términos de mi contrato de concesión, de la propiedad de mister John Stapleton Watkins.
Cyprien Méré.
Esta circunstancia desvanecÃa todos los sueños del joven ingeniero.
En efecto; si el diamante reaparecÃa alguna vez, pertenecÃa, no a tÃtulo de regalo, sino en verdadera propiedad, a John Watkins, y un nuevo abismo, que tantos millones debÃan llenar, se abrÃa entre Alice y Cyprien.