La estrella del sur
La estrella del sur Estos cables de hierro, tendidos diagonalmente en la profundidad de los paralelepípedos formados por los claims, le daban a los dry-diggins, o minas de diamantes en seco, un aspecto especial. Hubiéraseles creído los hilos de una gigantesca tela de araña, en cuya fabricación hubiese quedado repentinamente interrumpida.
Cyprien se divirtió durante un rato contemplando este hormiguero humano. Luego regresó a New Rush, donde sonó bien pronto la campana de la mesa redonda. Allí, durante toda la tarde, escuchó a placer a los unos hablar de hallazgos prodigiosos, de mineros pobres como Job, súbitamente enriquecidos por un solo diamante, en tanto que otros, por el contrario, se lamentaban de su «mala sombra», de la rapacidad de los corredores, de la infidelidad de los cafres empleados en las minas, que robaban las más hermosas piedras, y otros motivos de conversación técnica, Únicamente se hablaba de diamantes, quilates y centenares de libras esterlinas.
Lo cierto era que toda aquella gente tenía un aire bastante miserable, y para un digger feliz que pedía ruidosamente una botella de champaña con el fin de celebrar su buena suerte, se veían veinte caras largas, cuyos entristecidos propietarios no bebían más que cerveza común.