La invasion del mar
La invasion del mar El suboficial y el cabo tuvieron allà la ocasión, que frecuentemente se les presentaba, de beber unos cuantos vasos de vino de palmera, esa bebida indÃgena conocida con el nombre de lagmi Proviene de la palmera, a la que se le corta la parte superior para obtener el lÃquido, decapitación que supone la muerte del árbol; a veces la operación se limita a practicar incisiones que no dejan escapar la savia en tal cantidad que acarree el inmediato aniquilamiento.
—Pistache —recomendó el suboficial a su subordinado—, ya sabéis que no se puede abusar de lo bueno… y este lagmi es traidor como un diablo.
—¡0h! Menos que el vino de dátiles —contestó el cabo, que tenÃa nociones más exactas.
—Menos, sin duda; de acuerdo; pero es necesario desconfiar, pues ataca a las piernas y a la cabeza.
—Esté usted tranquilo; y a propósito, aquà vienen dos árabes que darÃan un mal ejemplo a nuestros hombres.
Efectivamente, dos o tres indÃgenas, que habÃan bebido más de la cuenta, pasaban por el zoco haciendo eses, en un estado de embriaguez poco conveniente, sobre todo para los árabes, lo que provocó esta justa reflexión del cabo Pistache:
—Yo creÃa que Mahoma habÃa prohibido emborracharse a todos sus fieles…