La invasion del mar
La invasion del mar —Es absolutamente cierto —dijo el comandante militar— que los indÃgenas se resisten a admitir que el Djerid pueda beneficiarse en alto grado con el mar del Sahara. Yo he tenido ocasión de hablar con jefes árabes, y, con raras excepciones, muéstranse todos hostiles al proyecto y no he podido convencerles. Lo que más temen es que el cambio de clima perjudique considerablemente a las palmeras. Y, sin embargo, todo demuestra lo contrario; los sabios más autorizados no muestran temor alguno respecto a este punto: lo que el canal reportarÃa a esta región serÃa una gran riqueza. Pero estos indÃgenas son muy testarudos y no hay quien les haga apearse de su burro.
El capitán Hardigan preguntó entonces:
—¿La oposición no es más bien de los nómadas que de los sedentarios?