La invasion del mar
La invasion del mar —Porque la inundación del Rharsa les excita menos que la del Melrir. El primero no encierra ningún oasis de mucho valor, en tanto que existen en el Melrir algunos de gran importancia, que han de desaparecer bajo las aguas. Es, pues, lógico pensar que los ataques han de dirigirse contra el segundo canal que pone en comunicación los dos chotis. También es necesario tomar medidas militares, en previsión de posibles agresiones.
—De donde se deduce que nuestra columna debe marchar con precaución —dijo el teniente Villette.
—No estará de más —declaró el capitán—. Hemos cogido una vez a Hadjar, y volveremos a prenderle, guardándole mejor que lo han hecho en Gabes, hasta que el consejo de guerra le condene en definitiva.
—Si, es de desear que eso ocurra lo antes posible —añadió el comandante—; pues ese Hadjar ejerce una gran influencia sobre las tribus nómadas, y pudiera levantar todo el Djerid. En todo caso, una de las ventajas del nuevo mar será hacer que desaparezcan del Melrir unos cuantos malhechores.
Pero no todos, pues según la nivelación del capitán Roudaire, quedarían varias zonas, entre ellas el Hinguiz y su principal poblado Zenfig, a donde las aguas no habían de llegar.