La invasion del mar
La invasion del mar —No puedo informarles a ustedes con exactitud —contestó el comandante de la plaza—; no cabe duda de que la evasión se conoce en el oasis, porque ha hecho tanto ruido como su captura, en la que usted, capitán, tomó parte. Pero si nada me han comunicado referente al fugitivo, al menos he sabido que toda una banda de tuaregs dirigÃase hacia la parte del canal que une el Rharsa con el Melrir.
—¿Y cree usted en la exactitud de esa noticia? —preguntó Hardigan.
—SÃ, capitán, porque me la ha comunicado uno de esos individuos que han permanecido en el paÃs donde los indÃgenas han trabajado, y que se dicen o se creen vigilantes o guardas de los trabajos, esperando sin duda crearse algún tÃtulo a la benevolencia de la administración.
—Esos trabajos, ya acabados —añadió el ingeniero—, debÃan vigilarse más activamente. Si los tuaregs intentan algo contra el canal, será seguramente por esa parte.
—¿Y por qué?