La invasion del mar
La invasion del mar Allà también estaba la cuna de su familia, pre-dominante en esta población especial de Zenfig, asà como en otras tribus del Melrir. Numerosos oasis existÃan en la superficie del chott, en diversos puntos del Hinguiz y en el vasto perÃmetro de la depresión.
La madre del rebelde era también objeto de gran veneración de parte de las tribus tuaregs, y las mujeres, sobre todo, llevaban este sentimiento hasta la adoración. Todas compartÃan con Djemma sus sentimientos de odio hacia el extranjero. Ella las fanatizaba, como su hijo arrastraba a los hombres; y no hay que olvidar la gran influencia que poseen las mujeres tuareg. Éstas aventajan en cultura a sus maridos y hermanos, pues en tanto que éstos apenas si saben leer, las mujeres leen y escriben y enseñan en las escuelas el idioma y la gramática. Por lo que respecta al gran proyecto del capitán Roudaire, su oposición era cada dÃa más grande.
Tal era la situación antes de ser preso el jefe tuareg. Estas tribus del Melrir, como las de Zenfig, verÃan llegar la ruina con la inundación. Ya no más cáfilas que atravesaran el Djerid, entre Biskra y Gabes, y, por lo tanto, concluirÃa la vida de piratas del desierto. Y, además, no serÃa fácil alcanzarlas hasta en sus guaridas, dado que las naves podrÃan acercarse y puesto que ya no tendrÃan para protegerlas este suelo movedizo o los caballos y los jinetes en peligro de ser engullidos a cada paso.