La invasion del mar
La invasion del mar Durante un centenar de kilómetros más allá todavía recibieron algunas noticias, llevadas por los nómadas del desierto y transmitidas a las autoridades francesas. Creíase, pues, que en algunas semanas más Carl Steinx lograría llegar a los alrededores del lago Chad en circunstancias favorables.
Pero transcurrieron semanas y meses, y ninguna nueva llegaba del audaz explorador belga. Enviáronse emisarios hasta Uargla. Los destacamentos militares franceses ayudaron a las pesquisas, dirigidas en todas direcciones. Estas tentativas no dieron ningún resultado, y empezaron a temer que la caravana hubiera perecido por completo, bien fuera por un ataque de los nómadas o por la fatiga y enfermedades inherentes a la arriesgada expedición, en medio de las inmensas soledades del desierto.
El mundo de los geógrafos no sabía qué suponer, y empezaba a perder la esperanza de volver a ver a Carl Steinx y de recibir noticias de su suerte, cuando, tres meses más tarde, la llegada de un árabe a Uargla vino a esclarecer el misterio que rodeaba esta desdichada expedición.