La invasion del mar
La invasion del mar Reapareció el dÃa. La inundación no habÃa invadido el refugio de los fugitivos, y todo hacÃa creer que habÃa ya alcanzado su máximo nivel.
Nada en la superficie de esta inmensa llanura lÃquida. La situación de los fugitivos parecÃa desesperada. No tenÃan alimentos para el dÃa, ni medios de proporcionárselos sobre aquel árido islote. Huir… ¿Por qué medios?… ¿Construir una barca con los árboles? Pero ¿cómo abatirlos?… Y seguro que esta frágil embarcación serÃa imposible que navegara entre las violentas corrientes del Melrir.
—Será difÃcil que podamos salir de esta situación —dijo Hardigan, tras mirar en torno a él.
—¿Quién sabe, mi capitán? —repuso el animoso Pistache—; puede que recibamos algún socorro.
El dÃa terminó sin que cambiara la situación. El Melrir hablase convertido en un lago, como sin duda le habÃa sucedido al Rharsa.
¿Hablase inundado Nefta? ¿AlcanzarÃa el desastre a toda aquella parte del Djerid hasta el golfo de Gabes?