La invasion del mar
La invasion del mar Lo que más urgÃa era ponerse en busca del capitán Hardigan, del ingeniero y demás compartiros. Asi es que el Benassir, navegando a todo vapor, después de atravesar el Rharsa, se lanzo por la superficie del Melrir, a fin de registrar los oasis de la Farfaria inaccesibles a las aguas del mar.
En la segunda noche de navegación las llamas que procedÃan del tell hicieron que el comandante pusiera hacia allà la proa del Benassir.
En cuanto el aviso hubo recibido a bordo los nuevos pasajeros, hizo rumbo hacia Tozeur, donde el comandante querÃa depositarlos y hacer llegar a sus jefes por vÃa rápida sus informaciones antes de proseguir su viaje de reconocimiento hasta los últimos limites del Melrir.
Cuando los fugitivos desembarcaron en Tozeur, el capitán Hardigan encontró el resto de su destacamento, cuyos soldados le recibieron con muestras del mayor júbilo.
Allà fue también donde el perro volvió a encontrar a su viejo amigo Adelantado, y no es posible expresar los testimonios de satisfacción que se cambiaron entre el perro y el caballo.
Todo esto en medio de una muchedumbre entusiasta, pero siempre sobreexcitada por todos los acontecimientos que habÃan rodeado el cataclismo, y que se agolpaba en torno a los primeros exploradores del nuevo mar.