La invasion del mar
La invasion del mar »Por último, según Ptolomeo, el nivel de estas aguas continuó descendiendo. Definitivamente éstas fueron fijadas en cuatro depresiones, los lagos Tritón y Palas, los lagos de Libia y de las Tortugas, que son los chotis argelinos Melrir y Rharsa y los chotis tunecinos Djerid y Fedjedj, estos últimos normalmente reunidos bajo el nombre de Sebkha Faraoun.
»Señores, hay donde tomar y dejar —sobre todo dejar— en estas leyendas de la antigüedad, que nada tienen que ver con la precisión de la ciencia contemporánea. No; el barco de Jasón no fue empujado a través de este mar interior, que jamás comunicó con la Pequeña Sirte, y no hubiera podido franquear el litoral de no poseer las poderosas alas de ícaro, el aventurero hijo de Dédalo. Las observaciones hechas desde fines del siglo XIX demuestran que no ha podido existir el mar interior del Sahara, puesto que la altura media de las depresiones rebasa en 15 y 20 metros el nivel del golfode Gabes, principalmente las más próximas a la costa, y, por lo tanto, jamás ha podido el mar extenderse más de cien leguas tierra adentro, como suponen los espíritus imaginativos.
»Y sin embargo, señores, reduciéndolo a las dimensiones que permite la naturaleza del terreno, no sería imposible realizar el proyecto de un mar del Sahara, que sería alimentado por las aguas del golfo de Gabes.