La invasion del mar
La invasion del mar Entonces fue cuando la leyenda no tuvo más remedio que desvanecerse ante la realidad: aquella región, que se decía haber sido un mar en comunicación con la Pequeña Sirte, no habíase encontrado nunca en semejantes condiciones. Por otra parte, esta depresión del suelo, que se decía enteramente inundable, no lo era más que en un espacio relativamente restringido. Pero de que el mar del Sahara no tuviera las dimensiones que la creencia popular le había atribuido, no se deducía que el proyecto debiera ser abandonado.
,«Desde el principio, señores —continuó diciendo el señor de Schaller—, se creyó que este mar podría extenderse en una superficie de 15.000 kilómetros cuadrados. Pero de esta cifra fue necesario restar una tercera parte, constituida por los puntos cuyo nivel es superior al del Mediterráneo. En realidad, según las evaluaciones del capitán Roudaire, es de 8.000 kilómetros cuadrados la superficie inundable de los chotts, Rharsa y Melrir, con una profundidad media de 27 metros más bajo que el nivel del golfo de Gabes».
Y entonces, paseando por el mapa un puntero que tenía en la mano, detallando la vista panorámica, que también estaba expuesta, el señor de Schaller pudo arrastrar a su auditorio a través de todas aquellas regiones.