La invasion del mar
La invasion del mar Se comprenderá, pues, qué irritación sorda habÃase producido entre estos africanos. Sus sacerdotes les excitaban a la rebelión. En más de una ocasión los obreros árabes empleados en las obras del canal fueron asaltados por las bandas sobreexcitadas, y fue necesario que las tropas argelinas los protegieran.
—¿Con qué derecho —decÃan ellos— estos extranjeros quieren convertir en mar nuestros oasis y nuestras llanuras?… ¿Por qué se pretende deshacer lo que ha creado la naturaleza? ¿No es ya bastante grande el Mediterráneo, para que quieran meterlo en nuestra casa?… Que naveguen ellos cuanto quieran, si asà les place; nosotros somos gente de tierra, y el Djerid está destinado para que lo recorran las cáfilas y no los barcos… ¡Es necesario aniquilar a estos extranjeros antes que hayan logrado inundar la tierra que nos pertenece, el paÃs de nuestros antepasados, por la invasión del mar!…